Con el tiempo he aprendido...
Que no maduramos con los años, sino con los daños. Que vivir siguiendo un plan establecido no sirve de nada cuando se rompen nuestros esquemas. Que no se puede burlar al tiempo, puesto que se extiende cada día más y va calando cada vez más hondo. Que un segundo puede significar tanto, y a la vez tan poco. Que un simple suspiro es la nota de aire más amarga que pueden pronunciar unos labios. Que la mirada de ese chico especial puede hacer que tu mundo quede patas arriba y el latido de tu corazón suba unos miles de decibelios. Que el silencio a veces es mucho más poderoso que las palabras. Que si tienes algo por lo que luchar, siempre va a haber alguien que te desanime y te hunda. Que si crees en la bondad de la gente, vas a llevarte demasiados chascos en la vida. Que el ser humano ve la taza de café medio vacía, y sólo algunos valientes la ven medio llena. Que los tatuajes son marcas que dejamos en nuestra piel para recordar quienes somos y de donde venimos. Que una imagen vale más que mil palabras, ¿pero alguien ha encontrado una palabra que valga más que mil imágenes?
Con el tiempo he aprendido...
Que las personas maduran, pero en el fondo siguen siendo esos niños con pintura en los dedos y heridas en las rodillas. Que a veces entregarte a alguien significa todo para ti y apenas un detalle para el otro. Que hablar de amor y de sexo no te hace más mayor, sólo denota tu falta de experiencia. Que abrazar a alguien despierta tantas emociones como tocar el cielo con los dedos. Que sólo los fuertes sobreviven, y en cambio los demás se pierden en la rutina, esperando una botella de alcohol que les despierte alguna sensación nueva, o un libro que les aporte nuevas perspectivas, o simplemente una mirada que les haga entender que son fuertes, pero aún no lo saben. Y es que de personas fuertes está el mundo lleno, aquellos que te dicen: "si no te haces valer se te van a comer en dos días, mírame a mí. Yo siempre me hago valer y me está yendo muy bien". Esa gente odiosa que no sabe ponerse en la situación del otro y sólo sabe repetir lo que un día les dijeron a ellos, cuando ellos también fueron débiles. Porque los fuertes no nacen, los fuertes se hacen, o en su defecto, se hacen los "fuertes". Dando pasos con la cabeza bien alta y el porte altivo, caminando con seguridad, pareciendo tan natural...Cuando realmente se han tirado horas practicando en el espejo cómo parecer más fuerte de lo que se es. Se aprenden muchas cosas con el paso del tiempo, a través de las experiencias que cada persona, cada lugar, o cada objeto te aporta. Pero realmente, lo que he aprendido con el tiempo, es que sólo con el tiempo se aprende.
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