Y me pregunto: ¿Cuándo fue ese momento? ¿Fue algo que duró su tiempo,o en un instante cambiaste de repente? Y siendo de cualquiera de las dos maneras, ¿te diste cuenta? ¿Viste que ya no eras la misma y que probablemente ya no volverías a serlo?. Tengo tantas cosas que preguntarte... que ahora mismo no se me ocurriría ninguna. ¿Duermes bien por las noches? ¿Eres capaz después del daño que has causado? Incluida a mí. ¿No te odias a ti misma? Yo lo haría. Es más, yo lo hice. Hace tiempo cometí un error. Un secreto, una mirada cómplice, una promesa... Incumplida. Confié en quien no debí confiar y aquello rompió todos mis esquemas. Reproches, peleas, desconfianzas... Una de las peores épocas de mi vida. Y me pregunto, ¿no te despiertas en mitad de la noche, llorando por haber tenido una pesadilla? La pesadilla que siempre se repita, esa que te deja sin respiración y hace que el corazón te vaya a mil por hora. Y esa palabra, que se repite en tu mente y que te encoge el estómago: Sola. Porque lo estás, realmente lo estás. Quizá por eso decidiste seguir con la mentira que ya habías empezado. Y es que lo era, tu relación con él al final lo era. Sabes de lo que te hablo, sabes que lo sé todo. Que me hiciste daño, que me hiciste algo que no era justo. Yo lo estaba dando todo por él, me gustaba de verdad. Y tú... quisiste entrometerte, sabiendo que lo que estabas haciendo no era normal, que tú estabas con él. Y yo... yo no pude creerme que lo hicieras, que intentaras que él se fijara en ti. Y mucha gente lo sabía, pero tú fuiste lista, fuiste el zorro de esta historia. O en femenino quizá...
Si él lo supiera, ¿qué crees que diría? Él te lo entregó todo, se dio a ti, te abrió su corazón. ¿Y tú así se lo pagas? No sabes nada, y nunca vas a saberlo, porque él ya nunca hablará de esto contigo. ¿Eres consciente de que lloró por ti dos veces? Él, que es una de las personas más fuertes que he conocido. Que nunca se ha derrumbado delante de mí, nunca le he visto llorar. Ni deseo hacerlo, pero tú... Tú conseguiste que lo hiciera, y no una vez no, dos. Supongo que debería felicitarte, ¡enhorabuena!, has conseguido hundir a una de las personas más importantes de mi vida. Pero no, no es algo por lo que deba felicitarte, no es algo que merezca un premio. Más que un logro, deberías considerarlo como una derrota. Y seguiste cambiando, no te quedaste sólo ahí, fuiste más allá. A mí ya me habías perdido, y supongo que ya lo sabías, pero no estabas satisfecha y fuiste más allá. Volviste a hacer lo que ya habías hecho una vez, pero esta vez no fue conmigo, sino con ella. Tu mejor amiga, o al menos una de ellas. Y cuando me enteré yo... No salía de mi asombro, creí que era una broma. Pero ya ves, cuando las personas te decepcionan una vez pueden hacerlo muchas veces más, ya nada se lo impide. Y la excusa que utilizaste... Aquello me demostró que tú ya no tenías corazón. Que como dijiste una vez, si me recuerdan será por hija de puta. Pues esta vez si que te felicito, enhorabuena, porque has conseguido que te recuerden sólo por eso.